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viernes, 1 de febrero de 2013

Sobre TDAH

OCHO CONSEJOS PARA EVITAR EL AGOTAMIENTO DE LOS CUIDADORES

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Escrito por Karen Wang, Friendship Circle of Michigan
Traducido y adaptado por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
Texto original en inglés
 “¿Quién necesita cafeína, si tengo aventuras llenas de adrenalina de día y de noche?”
Esto es lo que yo decía cuando mi hijo era pequeño. Muchos días, a la hora de comer, me empezaban a temblar las manos por el flujo constante de adrenalina. Mi mente estaba siempre alerta porque mi hijo hiperactivo era un artista de las fugas, con una habilidad especial para meterse en líos. Yo tenía que improvisar rápidamente.
Las hormonas del estrés
Cuando mi hijo había cumplido tres años, me di cuenta de que el temblor había desaparecido. El alto nivel de estrés se había convertido en mi nueva normalidad.
Investigadores de la Universidad de Wisconsin en Madison descubrieron que las madres de niños autistas tienen niveles significativamente más bajos de cortisol (hidrocortisona) –la hormona del estrés- que las de niños sin esa discapacidad.
Se sabe que la exposición prolongada al estrés causa disminución de las hormonas del estrés. La misma reducción de los niveles de cortisol se observa en los soldados en zonas de guerra, que se van haciendo insensibles al peligro.
Los síntomas de agotamiento del cuidador
La insensibilización es una razón por la que el agotamiento no suele ser reconocido por los propios cuidadores. Los síntomas del agotamiento se solapan con
los de la depresión y el estrés postraumático:
1. Fatiga
2. Irritabilidad
3. Sensación de indiferencia o actitud negativa
4. Hipersensibilidad
5. Aislamiento social
6. Pérdida de interés por las actividades favoritas
7. Enfermedades frecuentes y/o dolor crónico.
8. Pensamientos de hacerse daño a sí mismo a la persona con discapacidad
9. Dificultad para concentrarse
10. Cambios en los hábitos de sueño
11. Cambios de apetito y/o peso
12. Sentimientos de desesperanza y/o desamparo
13. Recuerdos angustiosos recurrentes.
14. Consumo inadecuado de alcohol y/o medicamentos.
El Daño
Sin tratamiento, el agotamiento de la persona cuidadora puede incapacitarle para las actividades cotidianas. Puede llegar a poner en riesgo la vida de la persona con discapacidad, de la propia cuidadora y o quizá de otros familiares.
Los cuidadores necesitan el cariño y el apoyo de amigos y familiares. Por desgracia, el comportamiento asociado al agotamiento puede ahuyentarles cuando más se les necesita. Afortunadamente, es posible recuperarse del agotamiento y evitar una recaída.
1. Agradece lo que tienes
Cuando me di cuenta de que estaba desbordada, hice una lista de todas las personas a las que podría llamar y pedir un favor.
Le pedí a una amiga que viniera al mediodía a jugar con mi hijo mayor, mientras el pequeño y yo echábamos la siesta.
Pregunté a otra amiga si conocía a alguien a quien contratar para ayudarme con mis hijos, y lo consiguió.
Pedí a mi madre que viniera a pasar unos días con nosotros.
Llamé a mi compañía de seguros y me enteré de que cubría al 100% los servicios de un terapeuta a una manzana de mi casa.
Con cada llamada telefónica pedí un servicio específico que me ayudaría. Los favores se acumularon rápidamente.
2. Ve al médico
Hazte una revisión para descartar enfermedades que pudieran contribuir al agotamiento. Las cuidadoras no suelen querer ir al médico, para no abandonar a sus seres queridos ni siquiera durante un rato. Es importante tener una cuidadora de reserva, para situaciones como ésta.
Los cuidadores también evitan hablar de ciertos problemas de salud. Por ejemplo, mi médico me preguntó sobre violencia doméstica cuando vio docenas de moretones en mi cuerpo. Le expliqué que mi marido es amable y cariñoso, pero que a menudo me hago daño al tratar de proteger de los accidentes a mi hijo. Me parece que no me creyó, pero dejó de preguntar.
3. Un cuidador suplente
Muchas personas no saben que pueden obtener un servicio de cuidados temporales a través del Servicio de Salud local; el coste suele variar en función de los ingresos, y el cuidador principal puede seleccionar a su suplente.
El primer paso es obtener un Plan Centrado en la Persona (PCP) para la persona con discapacidad. En el PCP se estimarán las horas de relevo al mes y cómo se pagarán. El siguiente paso es seleccionar al cuidador de relevo. Es una buena idea comenzar con relevos breves, que se irán alargando según se necesite.
4. Vida sana
Trata de comer alimentos ricos en nutrientes, haz ejercicio más a menudo y mantén unos hábitos de sueño regulares. Cambia pequeñas cosas, de una en una; por ejemplo, pasea después de cenar, o picotea una ensalada en lugar de patatas fritas.
5. Salidas creativas
La expresión personal puede mejorar tu salud y hacerte rejuvenecer. Muchos padres de niños con necesidades especiales tienen algún tipo de afición creativa – la fotografía y los álbumes, tocar música o escribir, coser o cocinar, la carpintería o la joyería, el paisajismo y la jardinería.
Tu afición puede ser algo tan sencillo como anotar unas frases en un diario, o preparar unos productos de temporada en un “bodegón”. La afición creativa de mi marido es el ordenador: compone música electrónica y realiza películas basadas en representaciones gráficas de ecuaciones matemáticas conocidas como fractales. Los resultados son absolutamente artísticos.
6. Rituales diarios
Es sabido que los rituales tienen un efecto calmante sobre la mente humana. Son rituales maravillosos y placenteros la oración y la meditación, pero no hace falta que sean de tipo religioso. Beber una taza de té mientras vemos amanecer, decir “Te quiero” a alguien, leer una página de tu libro favorito, tumbarse en el sofá, hacer una lista de agradecimientos, hablar con un amigo a diario… son ejemplos de rituales saludables que pueden enriquecer nuestras vidas.
7. Los límites de cada persona
Decir “no” es una gran habilidad. Estoy llena de grandes ideas, pero tengo que limitarme a lo que soy capaz de hacer sin agobios; si trato de abarcar demasiado, no podré atender a mis hijos.
8. Reduce la velocidad y reordena tus prioridades
Las aventuras llenas de adrenalina no pueden durar siempre. Por alguna extraña razón, no podía estar despierta junto a mi hijo todo el día y toda la noche. Tuve que pensar detenidamente en mis metas para mí y mi familia. Necesitaba tiempo para descansar y reflexionar sobre la vida. Así que programé periodos de tranquilidad y pausas todos los días.
Cuando recuerdo los cambios que hice a causa del agotamiento, veo que se trató de una oportunidad de reencontrar la alegría de vivir. Ser cuidadora es una cuestión de amor. No basta con sobrevivir. Si voy a cuidar de otros, tengo que estar a gusto yo misma.
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